viernes, 4 de mayo de 2007
Un día va uno y se hace pupita. Vale. Luego le dicen que la pupita, quizá sea pupa. Vale también. Luego le confirman que sí, que va a ser pupa, pero pupa pupa. Joder, pues vale también, si no queda más remedio que pasar por el quirófano, pues se pasa y punto. Así pues, mi rodilla y el carnicero quedaron para verse el pasado jueves día 12 de abril.
Me relajan y me medio anestesian. Vamos que me ponen a parir. Quiero decir, que me endosan una epidural que me dejan que no noto las piernas, como a un Rambo cualquiera. Entro en quirófano y viendo la mirada lasciva en los ojos del cirujano me niego a dejarles a solas. Vete tú (o cualquier otro) a saber las cochinadas que se le pasa por la mente a este degenerado. Así pues exijo ver en todo momento lo que se cuece entre mi rodilla y el cirujano. Giran la televisión por donde retransmiten en vivo y en directo el interior de mi rodilla y escucho al señor de bata verde que va retransmitiendo el partido:
Perfecto... el menisco exterior está roto como ya habíamos visto....
El ligamento por aquí están sólo un poco roto... mejor, así quizá podamos dejarte parte y apa, a correr...
Seguimos bajando a ver que hay... oh oh...
¡Vaya!, parece que por aquí no está tan bien el ligamento...
¡Vaya, vaya! si por aquí está destrozado...
¡Vaya, vaya, vaya! si lo tienes desparramado por media rodilla...
Pues nada... va a ser que te voy a arreglar sólo el menisco, te recuperas, haces rehabilitación y en un par de meses, cuando tengas la pata bien, pues volvemos a operarte para reconstruirte el ligamento y vuelta a empezar.
Y así, gracias a las nuevas tecnologías, te enteras "on-line" de que tu rodilla está hecha cisco y que no se puede arreglar tan fácilmente. En medio de una depresión que ni la fosa de las Marianas, sólo atiné a decir, "pues vale". Y ahora me encuentro cojo y haciendo recuperación para fortalecer una pierna que me han de volver a operar. Esta segunda operación será, según el degenerado del carnicero, más delicada que la primera, y la recuperación mucho más larga. Total, que entre pitos y flautas (o entre menisco y ligamento) me voy a tirar medio año, por lo bajo, en plan tullido.
Cuando acabe todo el follón tendré una rodilla casi casi como nueva, por lo menos eso me han asegurado, y podré volver a esquiar tranquilamente para volvérmela a romper o, en su defecto, romperme la otra y así igualar las dos.
Alfonso
Suscribirse a:
Entradas (Atom)